I. NTRODUCCION

       

             Antes de entrar en los detalles propios de este estudio, hace necesario conocer la etimología y algunos significados de la palabra paciencia.

             La palabra PACIENCIA en la raíz latina “patientia” de donde pati significa “sufrir”. Esta palabra “patients” se traduce como “paciente” dentro del contexto hospitalario.

 

             Dentro contexto del griego en cuyo idioma, como es sabido, fueron escritos el libro de los Hechos, las cartas del Apóstol Pablo, Hebreos y las llamadas epístolas universales, la palabra “makrothumia” se deduce como “makro”  que significa largo, distante, lejos grande y “thumos”  denota estar airado, furioso, descontento, ansioso, entro otros significados. La traducción más acertada seria: “algo distante que causa, ansiedad, descontento, ira” o “la capacidad de soportar por el tiempo que sea necesario sin decaer”

 

             La falta de paciencia puede deducir como “Ausencia de Paz”. La falta de paz es también ausencia de calma, de sosiego, tranquilidad,  la in-paciencia, estrés.

 

             Es necesario cultivar la paciencia. Cada día se nos presenta la oportunidad de practicar ese fruto que aunque está en nosotros, si no se practica al momento que se necesite, su antítesis, la in-paciencia entra en acción.

 

Text Box: “LA PACIENCIA”
Nerio Alvarez

                 Entrando en materia, vamos a estudiar y a analizar el texto más conocido por los creyentes en Cristo que habla del termino “paciencia”, me refiero a la carta del apóstol Pablo dirigida a las iglesias que estaban en Galacia. Como es conocido por creyentes estudiosos de los idiomas bíblicos, en este caso del griego, el verso en cuestión dice: “Mas EL fruto del ESPIRITU es amor, gozo, paz, PACIENCIA, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Ga. 5:22); la razón de esta declaración del apóstol Pablo es motivada o producida por el contexto de los versos 19-21 del mismo capitulo 5 en donde habla del antítesis que el llama “las obras de la carne” en contraste con, “el fruto del ESPIRITU”.

 

             Haciendo una exegesis seria y sin dogmatismo religiosos, podemos notar que en esa traducción no apropiada, sea intencional o no lo sea, notamos que cuando Pablo habla del fruto del ESPIRITU, la palabra ESPIRITU está mal traducida porque en los manuscritos más antiguos, y aun en los interlineales modernos del griego, la palabra original utilizada por el apóstol Pablo en Gálatas 5:22, es pneumatiko que se traduce al castellano como ESPIRITUAL y no la palabra “pneuma” que significa ESPIRITU como aparece en la mala traducción.

 

             La importancia de conocer esto es porque el Espíritu Santo no tiene necesidad de producir ningún fruto porque EL es Dios a la misma vez, más bien, como lo expresa la traducción original es: Mas EL fruto del ESPIRITUAL, o del QUE ES  HOMBRE ESPIRIUTAL, el hombre pneumatiko, (no el pneuma) es amor, gozo, paz, PACIENCIA, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y pone el broche de oro: contra tales cosas NO HAY LEY de Moisés”, esto ultimo es otro detalle de al parecer había una ley contra el Espíritu Santo  quie era“propietario” del fruto.

 

             El creyente que se pneumatico, espiritual es quien debe producir el fruto del Espíritu que están él, escritura correcta de este verso es: “Mas el fruto de (que es) ESPIRITUAL es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra teles cosas no hay ley” Todo es conjunto de “cosas espirituales” están en el espíritu del creyente, en su intuición, su subconsciente, en su mente, solamente hay que “conocer” que están allí para poder ponerlas en practica para el crecimiento personal y a favor de nuestros semejantes.

 

            

             Se que alguno de nosotros en un momento de nuestra vida, tuvimos y actuamos en algunos de esa lista, a lo mejor hemos sido mansos, hemos amado hemos sido pacientes, hemos tenido gozo, la paz ha estado presente en algún rincón de nuestra vida, hemos practicado la benignidad, hemos sido bondadosos, hemos tenido fe para algún suceso en especial, hemos tenido templanza ante cualquier momento de apremio; qué se yo, la pregunta que debemos hacernos es: Si ese grupo de fruto, de acuerdo a la mala traducción, es propiedad del Espíritu, ¿Por qué la hemos practicado, sentido o actuado en ella en cualquier momento de nuestro existir? Ahí les dejo esa pregunta para que reflexionen sobre esa verdad.

 

 

 

 

 

                 Como estudiamos en el párrafo anterior, LA PACIENCIA está en todo creyente en Cristo y como tal, debe saber manejar de la mejor manera, ese y los  otros ocho frutos del ser espiritual, que a la vez es un espíritu con El.

 

                          La paciencia tiene que ver con longanimidad, estoicismo, temple, ecuanimidad, imperturbabilidad, serenidad etc. La paciencia es el fruto que hace que un  creyente sea como Dios, dentro del contexto mismo de la palabra.

 

             Como dice el apóstol Pablo que “Dios dio dones a los hombres” (Ef. 4:8) es la razón por la cual vemos, y a lo mejor conocemos a personas que practican la paciencia sin que “aparentemente” sean creyentes en Dios.

 

             La presencia de la paciencia en un creyente no tiene que ver con cuestiones éticas o morales, sino más bien con actitudes espirituales que inciden de manera definitiva sobre lo moral y ético.

 

             En Gálatas 5:19, el apóstol Pablo hace un contraste cuando habla de obras de la carne” vs :”frutos del espiritual” del verso 22; las diferencias son marcadas para hacer un “merismo”, una diferencia, y no para hacer una selección, o separación entre dos tipos de creyentes. La “obra” es algo que una persona puede “producir” o llevar a una acción, positiva o negativa por cuenta propia. El “fruto” es algo que no es procedente de un poder que la persona no posea en su espíritu.

 

             La paciencia es primordialmente la determinación de no rendirse nunca, es conciliar circunstancias y personas, con la misma “calidad de clemencia” con que Dios nos trata a nosotros: “Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eternal”  (1 Tim 1:16)

 

             La paciencia proviene de Dios, en eso estamos claros, por ende ella es un producto del Espíritu para el que es espiritual y esta fundamentado en el amor “ágape” que Dios derramó en los corazones de todos los creyentes, el que unos puedan ejercitar ese fruto depende del creyente, no de Dios. “Porque el amor Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”  (Ro. 5:5) Dios repartió a cada uno como el quiso y a todos entregó los frutos, el utilizarlos o no, depende del conocimiento que un creyente tenga de esta verdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

II. LO PRACTICO Y COTIDIANO

 

             El hermoso fruto de la paciencia nos lleva a NO ADMITIR jamás una derrota. Ser paciente es además una virtud no nata con el ser humano, la paciencia aunque esta en nuestro subconsciente, se aprende, se cultiva y se administra de manera que llegue a ser un reflejo de lo que Dios es  en nosotros.

 

             Hay personas que aducen: “no me hagan perder la paciencia”, si como dijimos al principio, la paciencia es “conocimiento de paz”, ¿Cómo se puede perder algo que no se tiene?. La paciencia que se pierde es in-paciencia.

 

             Esta comprobado científicamente que las enfermedades están relacionadas con la in-paciencia. La in-paciencia trae frustraciones, ira, irritación, rabia, descontrol, cuyas situaciones traen consecuencias tales como la hipertensión arterial, migrañas, obesidad por la ansiedad de comer mas allá de lo debido.

 

             La in-paciencia incita a la violencia. Estadísticamente está registrado que el 88% de las personas que no tienen longanimidad al conducir un automóvil, son más propensos a causar un accidente que aquellos que tiene la virtud de practicar la paciencia.

 

             El principal ente productor de la falta de paciencia, son las preocupaciones, Estar pre-ocupado es no tener paciencia, no tener confianza en si mismo, mas grave aun:  No creer en el Dios que nos dio la paciencia.

 

             Una persona sin paciencia suele tomar malas decisiones que a veces le afecta para toda la vida; noviazgos; casamientos, negocios etc, no es que no se debe o puede tener una novia, asarse, o hacer algún negocio, sino que la falta de paciencia apresura acciones desfavorables que a la larga o a la corta producen mas impaciencia.

 

             La falta de ese fruto genera problemas económicos porque que lleva muchas veces a vivir una vida que no se puede financiar adecuadamente, trayendo consigo compromisos sin pagar, no porque no se quiere sino porque no se tiene. A veces queremos comprar cosas para aparentar ante alguien que a lo mejor ni se fija en el “esfuerzo” que se hizo para impresionarlo. Hay que evitar frustraciones definiendo prioridades en nuestra vida,

 

             La in-paciencia incide desfavorablemente en nuestras relaciones de pareja, familiares, trabajo, amistades, compañerismo y en casi todo nuestro entono, esta nos hacer hablar cosas y dichos de las que después, aunque nos arrepintamos, suelen causar daños en personas que amamos. La in-paciencia puede arruinar cualquier relación personal.

 

 

 

                

III. COMO CULTIVAR LA PACIENCIA

 

           Cuando hablamos de cultivo en términos de agricultura, estamos hablando de hay una semilla que hace falta sembrarse, regarse,  cultivarse, para que después, se pueda cosechar y recoger algún fruto, en el caso que nos ocupa, la paciencia es una semilla que fue sembrada por Dios en nuestro subconsciente, pero que debe ser cultivada para que genere el fruto que Dios quiere de nosotros.

 

             Vamos a estudiar 4 principios como guía, de cómo y que hacer para cultivar la paciencia a fin de que tengamos la capacidad de poder definir con claridad, el beneficia que representa a nuestras vidas y las de los que nos rodean, poder manejar bien la paciencia.

 

1. AFRONTAR LA BASE DEL PROBLEMA

 

             Es importante, como dice un refrán español: “tomar el toro por los cuernos” si queremos practicar la paciencia. La paciencia se cultiva con los giros que dan las situaciones cotidianas. El resultado mas amigo de la in-paciencia es el enojo, la ira, la irracionalidad, eso nos hace necios. El sabio Salomón lo dice de la siguiente manera: El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”  (Prv. 14:29) “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios”. (Ecl. 7:9)

             La paciencia es un fruto del que es espiritual por tal razón se puede cultivar y recoger buena cosecha de ella,  Cuando el caballo de la in-paciencia esta a punto de desbocarse, es el momento de practicar con ese fruto que está en nosotros, pero hay que moldearlo con paciencia y longanimidad, va tomar algún tiempo pero si  puede lograr mantener el conocimiento de paz. Recuerde: Afronte las situaciones.

 

 

 

 

2. HAGA UNA COSA A LA VEZ

 

             Tratar de hacer varias cosas al mismo tiempo termina por agotar la capacidad  para concentrarnos. Hacer una cosa a la vez es la clave. Emprender muchas cosas juntas disminuye la habilidad para resolver dificultades; el resultado de la pluralidad es que ni se hace una cosa ni la otra, todo por causa de no saber manejar la paciencia.

 

             Científicamente se ha demostrado que tratar de ejecutar juntamente varias cosas, activa rápidamente la hormona llamada “cortisol”  que es la responsable de la producción del estrés o tensión nerviosa, cuando eso sucede, se vuele mas complicado re encausar la vía de la paciencia.

 

             El remedio para iniciar con buen pie alguna acción es:

 

· Tome todo con calma.

· No permita que las pre-ocupaciones controlen su paciencia.

· Dedique tiempo a disfrutar de la vida,

· Haga amistades positivas que agreguen valor a su vida.

· Sea buen administrador del tiempo que tiene un limite: 24 horas.

· Establezca prioridades cada día; al levantarse haga una lista de las cosas que tiene que hacer, y las que debe hacer.

· No permita que lo que no pudo hacer hoy, le reste paz y a su vida. Si no se pudo hacer hoy puede ser que mañana se ejecute,

             o si no nunca, pero no acepte que lo que tienes solución, le pre-ocupe y robe su calma.

· Parta del principio “Qué es lo peor que puede pasar ante cualquier circunstancia” y tome accione partiendo desde esa premisa.

· Procure no perder los estribos ante situaciones que a lo mejor, con paciencia, tienen solución.

· No toque muchas veces el botón del elevador, o ascensor, eso no va a lograr que baje mas rápido.

· No pierda energías en gritar a un conductor que se le atravesó en el la vía, o no arranco rápido al cambian la luz

             del semáforo, el nunca lo va a escuchar.

· No toque la bocina, o corneta cuando haya una fila de carros delante de usted, eso no va a hacer que el trafico fluya

             a la velocidad que usted requiere.

· No corra en su carro para llegar a tiempo al trabajo, levántese mas temprano y el estrés no va a llegar a esa hora del día.

· No coma tan rápido, disfrute sus alimentos, evite la obesidad.

             No se impaciente mientras espera en una fila en el banco, oficina de un medico u otro lugar, tenga consigo un libro

             de bolsillo, lea, cultívese mientras espere, resuelva crucigramas, envié textos por el celular, ocupe su mente en algo

             mas productivo que desesperarse.

 

 

3.          SEA REALISTA

 

             El profeta Jeremías escribió una gran verdad sombre el peligro que representa para cualquier ser humano, creer en los “presentimientos” producidos por la mente. En este contexto la palabra “corazón” se refiere a la mente, no al musculo cardiaco llamado corazón: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? “ (Jer. 17:9). Nosotros sufrimos mas del  engaño de nuestra propia mente, que de los seres humanos que nos rodean.

 

             La primera cosa que nosotros debemos y tenemos que tomar en cuenta es que vivimos bajo tiempo y espacio en donde el tiempo se mueve a su propia velocidad, no a la par con lo que nosotros quisiéramos hacer con el. No podemos vivir mas allá de 24 horas al día, lo que hagamos o dejemos de hacer en ese lapso, eso es lo que había para hacer.

 

             Tengamos una visión real de que no todas las cosas van a suceder como quisiéramos. Probablemente siempre van a haber obstáculos, contratiempos, trabas, pero nada de eso nos debe sorprender hasta el punto de que active el cortisol en nuestro organismo, entendiendo eso podremos manejar mejor las situaciones que se presenten mediante la escuela de la paciencia.

 

             Recuerde que nosotros no estamos en capacidad de controlar lo que pasa, pero sí producir cambios a nuestro favor como acertadamente el el Rey Salomón lo expresa en uno de sus escritos vivenciales:Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos” (Ecl. 9:11). No podemos permitir que la falta de paciencia nos arrincone ante las circunstancias de la vida que no podemos controlar, mas bien enfoquémonos en aquello que sí está a nuestro alcance manejar. Si la vida se nos convierte en un limón, agreguemos un poco de azúcar y hagamos de la vida una refrescante limonada.

 

             No se preocupe por lo que pueda pasar, ni por que esta pasando, mucho menos por lo que pasó, la pre-ocupación gemela de la in-paciencia, no tiene sentido porque es algo incierto, no podemos ocuparnos por adelantado de algo que aun no ha pasado y que ni siquiera sabemos si va a pasar. Vivamos un día a la vez. Las palabras del Señor Jesús es lo más acertado para este concepto: Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”  (Mat. 6:34) Vivamos un día a la vez porque del día de mañana no tenemos control.

 

 

 

 

4.          CULTIVE VALORES ESPIRITUALES

 

             Como estudiamos anteriormente, la paciencia es algo espiritual, ella nos esta en ninguna parte del cerebro físico del hombre, el algo no tangible, ni visible porque forma parte de intangible que Dios puso en nuestro espíritu, cuando nos creo desde antes de la fundación del mundo.

 

             La única manera de activar la paciencia necesaria para traer a nuestras vidas la paz cotidiana que necesitamos, es saber que en la medida en que estemos mas entrenados en el conocimiento de la palabra del Señor, muy especialmente en las epístolas del evangelio de la gracia escritas por el apóstol Pablo, en esa misma medida esa virtud se hará mas obvia en nuestras vidas por causa de que es un fruto que está en el ser que es espiritual. “Por nada estéis afanosos”  (Fil 4:6)

 

             La palabra de gracia es el único anti-estrés por excelencia, esta tiene la capacidad de danos a conocer que si podemos ejecutar la paciencia  para vivir en completa paz.

 

 

 

IV. CONCLUSION

            

             Esperamos en el Señor que este pequeño aporte, sea el inicio motivacional que ponga en marcha el deseo de estudiar de una manera eficaz, la enseñanzas de la palabra del Señor, muy especialmente las trece cartas del apóstol Pablo y el tratado a Los Hebreos.

 

             No olvidemos que el conocimiento de paz es la paciencia. Que es un fruto que debe dar el hombre espiritual. Que la paciencia es no es natural sino espiritual, que está en nuestra naturaleza y que solamente hay que activarla mediante incidencias cotidianas, Recordemos que el ocuparnos anticipadamente de las cosas, se llama pre-ocupación y que es la aliada de la in-paciencia. Tengamos presente que no podemos manipular el tiempo para que corra a nuestra velocidad, solarmente debemos administrarlo bien. Vivamos sin prisa, un día a la vez.

 

             Para que tengamos la paz que nuestro buen Dios y Salvador Jesucristo conquistó para nosotros la tarde del Calvario, solamente nos resta disfrutar en paz, con paciencia y sin preocupaciones de ese fruto que está en nosotros y que nos permite de alguna manera, forjar nuestro carácter para estar a la medida espiritual de Cristo.

 

“Paciencia es saber que no importan las situaciones de la vida, y  que aunque pase lo que pase, todo está bien como está”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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