Text Box: “UNA VISTA A ROMANOS”
Nerio Alvarez

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Miami Lakes, FL. USA

1999-2013

 

 

VOCABULARIO EN ROMANOS

 

           1. Justificación:

                      En términos generales y naturales es: El acto judicial de declarar inocente a una persona, aunque sea culpable”. Nosotros estuvimos culpables hasta que Jesús nos justifico con su muerte, resurrección y ascensión

al cielo.

 

           2. Gracia:

                      Dentro del contexto de Dios: Es un regalo, dadiva, obsequio, cesión, amparo de Dios a favor del

hombre” . Los regalos no se piden, solo se reciben. Dios nos dio el regalo de la salvación.

          

           3. Redención:

                      La acción del verbo “redimir” indica la ejecución de: Reclamar o rescatar por medio el pago de una

multa, por un precio acordado”. En nuestro caso, la paga por nuestra redención fue la sangre de Cristo.

 

                      En el léxico natural en casos de redención siempre hay un “avalista, asegurador,  afianzador, o fiador” que “garantiza por medio del pago de una deuda, para que el irredento recupere la libertad

 

           4. Propiciación:

                      En términos bíblicos por ejemplo, en el Antiguo Testamento significaba: La silla de misericordia,

la clemencia, compasión o piedad, se representaba en la tapa del arca el al cual el sumo sacerdote, rociaba la sangre del cordero para expiar, purgar, lavar, enmendar los pecados del pueblo.

 

                      En el Nuevo Pacto, Jesucristo es la propiciación y representa la silla de misericordia plena donde él mismo, por su sacrificio depositó para siempre jamás la fianza por todos los pecados de la “población” post Calvario y en un solo día, borró, tachó, exterminó, deshizo de una vez por todas, el pecado que nos impedía conocer a Dios en todo su esplendor.

 

           5. Justificación por fe:

                      (Ro. 3:28; 5:1,2)  “Concluimos, pues, que el hombre es JUSTIFICADO por la FE sin las obras

de la ley”. “Justificados, pues, por la FE tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia””

                     

                      La única manera de re-conocer el acto judicial de la justificación, es por al fe en Cristo y por ende, haber estado inscrito en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo. No existe otra garantía mística ni espiritual que nos pueda otorgar la justificación y que además, que sea verdadera y gratuita.

 

           6. Justificación gratuita:

                      (Ro. 3:24)  “siendo justificados GRATUITAMENTE,  por su GRACIA, mediante la redención en Cristo Jesús”. La justificación como regalo u obsequio, no es una doctrina paulina; el mismo Pablo lo enseña cuando hace alusión a dos personajes que Dios levantó como líderes, uno antes de la ley y el otro en medio    de la ley.

 

                      El apóstol de los incircuncisos toma como ejemplo para su enseñanza de la justificación por fe, primeramente a Abraham: Dice que Creyó Abraham  a Dios y le fue contado POR JUSTICIA. (Ro. 4:3) Luego hace referencia a David de quien dijo: “Como también habla David de la bienaventuranza (buena aventura  o mejor suerte) del hombre a quien Dios ATRIBUYE (imputa sin permiso)  justicia sin obras”.     

 

                      Los auténticos y genuinos hijos de Abraham somos los que por fe, creemos en Jesucristo el Todo Poderoso por cuya razón, antes de escribir a los Romanos, Pablo enseñó a los Gálatas en el verso 3:7 lo siguiente: “Los que son de la fe, estos son hijos de Abraham, cinco años después escribe a los habitantes de Roma: “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la de  Abraham, el cual es padre de todos nosotros”.

 

                      En este asunto los judíos han sido mas inteligentes que nosotros, los creyentes en fe, porque se aferraron, se apropiaron de aquella promesa y han creído mas firmemente en lo que Dios prometió en Abraham por esa razón, hoy en pleno siglo XXI son, financieramente hablando, los mas bendecidos de los mortales.

 

           7. Resultados de la justificación:

                      A. Nos otorga paz para con Dios: ”Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 5:1)

 

                      B. Nos da esperanzas y hace partícipes de su gracia, y de su gloria. por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro. 5:2)

          

                      C. Nos concede confianza, esperanza y paciencia en medio la dificultades: Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y          la paciencia,

prueba; y la prueba, esperanza”  (Ro. 5:3,4)

 

                      D. Nos da la certeza del la presencia de Dios por medio del Espíritu Santo en nuestras vidas:  y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5)

 

                      E. Nos dispensa una vida de salvación lejos          de su posible ira: Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9)   

 

                      F. Nos reconcilia para otorgarnos la salvación: Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida(Ro. 5:10).

 

                      Dentro de ese contexto, Jesús es quien introduce los beneficios que nos da la justificación y los pone a disposición de todos los que creen en El por fe. El primer Adán nos degradó de la presencia de Dios, pero Jesucristo nos justificó para vida y salvación eterna. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12) “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (Ro. 5:18).

 

           8. Santificación:

                      Esta palabra tiene varios significados dentro del griego tales como: consagrar, ofrecer, separar, presentar. La santificación es otro evento legal de Dios por medio del cual nos separa o aparta como algo especial para él. Tuvo que perdonar todos nuestros pecados primeramente, para poder vernos limpios, sin mancha, sin arruga, sin contaminación, puros, perfectos, para de esa manera notarnos nítidos, transparentes, cristalinos y santos en El para luego sentarnos juntamente con Jesucristo en los lugares celestiales. Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos      de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. (Ro. 6:19-22).

 

                      La santificación es instantánea e inamovible de acuerdo a Dios, también es posicionalmente absoluta, pero a la vez es progresiva en cuanto a nuestra naturaleza humana llena de deseos engañosos. Es instantánea puesto que el Espíritu Santo nos imparte la santidad necesaria para vernos santos, y es progresiva porque mediante la renovación de nuestra mente por la palabra de gracia, que nos permite reinar en esta vida, sobre nuestra naturaleza pecaminosa, por encima de las circunstancias, aunque espíritu estemos completos en él.

 

9. Libres del pecado:

                      La realidad de estar muerto al pecado es para algunos creyentes y organizaciones religiosas, aun congregaciones de  gracia, algo que les resulta “increíble e inverosímil” por la sencilla razón de no tener la capacidad de verse santos, que es la manera que Dios los ve, a pesar de… Por lo general este tipo de creyente se ven en el espejo de sus “faltas” humanoides, y no a través del vidrio cristalino por el cual Dios nos mira.

 

           El cristiano muerto al pecado es la más sublime e importante doctrina de la gracia, es parte de nuestra identidad en Cristo, es la participación integral del nuevo nacimiento porque acaba, destruye, extermina, rompe, con la naturaleza del pecado y con la contaminación que trajimos por  el “estatus quo” de parte de Adán.

 

           Nosotros fuimos pecadores por imputación y no por concepción, eso quiere decir que no concebimos el pecado sino que nos fue imputados sin permiso por Adán, por ese motivo es que “en pecado nos concibió nuestra madre” como dice el rey David en uno de sus Salmos. Afortunadamente la gracia nos enseña que era el plan perfecto de Dios porque era necesario que alguien, llamado Adán, nos constituyera pecadores para “provocar” que Jesucristo nos constituyera salvos, justificados y perdonados para siempre jamás. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:1-3)

 

           Intencionalmente he obviado la segunda parte del verso 1 de capitulo 8 que reza “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu”, la cual fue una escritura interpolada, añadida por los copistas o traductores de esa carta de Pablo. Si ese verso fuera original en ese argumento, dejaría sin efecto la verdad implícita en el contenido de la verdad inclusiva de que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús y dejaría sin efecto el hecho que Jesús nos ha librado de la ley, del pecado y de la muerte.

 

           El apóstol de la gracia nos enseña que todo lo que sucede en nuestro hombre interior y en nuestra alma, se refleja en nuestras acciones naturales y visibles. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. (Ro. 6:11-14).

 

           10. Unidad con Cristo:

           El hombre fue separado de la Ley para poder ser unido con Jesucristo. La Ley era el “pecadómetro” que “medía, mostraba y regulaba” el pecado para generar y producir en la conciencia, culpabilidad que “producía” la muerte o separación de Dios.

 

           Cristo nos libertó de aquella Ley que nos mantuvo cautivos hasta que la tarde del Calvario, junto al pecado, la muerte, el diablo y sus demonios que incitaban a faltarle a Dios, fueron destruidos. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos (Ro. 7: 4-6).

 

           La biblia tiene una particularidad muy importante y es que no cubre mentiras, ni calla verdades. Es casi natural ver episodios donde algunos de los protagonistas, especialmente del Antiguo Testamento, se ven envueltos en mentiras, malas acciones, asesinatos, robos y otras cosas mas, sin embargo, es fantástico, valga la expresión, encontrarnos al hombre que tuvo una experiencia sobrenatural en el tercer cielo en donde recibió las doctrinas del Evangelio de Dios, procesando un problema personal “almática-espiritual” en un episodio de su vida.

 

           Pablo, al igual nosotros era una persona “natural”, en esa misma naturaleza confiesa un conflicto que tuvo; el asunto es que él quería justificarse por la Ley de Moisés, que como sabemos, conocía a profundidad por haber sido alumno del Rabino Gamaliel, el más importante maestro de las escrituras de aquel entonces, pero aquella Ley de la que se jactaba conocer el apóstol de los gentiles, era la misma que lo condenaba. Por el hecho de que la Ley no generaba un nuevo nacimiento, el pecado controlaba toda su naturaleza humana. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mi! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado (Ro. 7:22-25). El clímax de estos pasajes se concentra en el !Miserable de mí! que el apóstol de la gracia exhaló como un pedido de auxilio a su confuso problema almático, pero se acordó de lo que lo unía al Señor y exhaló un “gracias doy a Dios por Jesucristo”.

 

           11. Epílogo   

           Para finalizar vale decir que si entendernos que Dios es quien hace todas las cosas en nosotros, podemos comprender la razón que El tuvo para “conocernos, predestinarnos, llamarnos, justificarnos y glorificarnos, con SU propósito de hacernos conforme a la imagen de su Hijo”  (Ro. 8:29,30) y a fin de que creyéramos, nos preguntáramos, y respondiéramos  de una vez por todas: “¿Qué pues diremos a todo esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?” (Ro. 8:31), amen de que nadie “puede acusar ni condenar a los escogidos de Dios” (Ro. 8:33,34).

 

 

!Gracia y Paz declarándolos bendecidos con toda bendición espiritual, aguardando para recibir lo  material!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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           La carta del apóstol Pablo remitida a los Romanos, fue la quinta misiva (5ta) plasmada por el apóstol de los gentiles; fue escrita alrededor del año 58 d.C desde el puerto de Corinto en Asia Menor (Grecia), llevada a Roma por Febe; ha sido considerada desde hace siglos por respetuosos exegetas bíblicos, como la más profunda y completa doctrina de las enseñanzas de la gracia.

 

           Contrario a todas las demás epístolas de Pablo las cuales eran escritos dirigidas a congregaciones y personas en particular las cuales, contenían más verdades circunstanciales que doctrinas propiamente dichas. Fueron enviadas para corregir problemas de conducta en las iglesias que llegaban a oídos de Pablo, mientras estaba preso en Roma, aquellas comunidades recibieron mas consejos y exhortaciones que doctrinas propiamente dicho.

 

           Esta misiva de Pablo a los judíos y gentiles que vivían en Roma, constituye el non plus ultra de enseñanzas doctrinables más confiables para cimentar la educación de gracia en la iglesia de este siglo XXI.