¿JESUS, CRISTO JESUS O JESUCRISTO?

 

           Es bien posible que la gran mayoría de personas que profesan alguna religión, o estudian una que otra doctrina basada en el hecho de la vida, crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, no tengan conflicto referirse a Jesús, o Cristo o Jesucristo, o El Señor como el Hijo de Dios, sin embargo, hace unos 18 a 20 años se puso en boga una enseñanza que divide, fragmenta, fracciona, quebranta en varios entes, al Jesús que fue hombre pero que a la misma vez fue Dios mismo.

 

           La mala interpretación y peor explicación de las exclusivas acciones con las que Dios se manifestó al hombre, ha hecho que de una u otra manera se menosprecie a Dios mismo encarnado en el hombre de Nazaret llamado Jesús, no que eso le reste meritos al único hombre nacido de mujer que fue perfecto, sino que confunde de una manera ignominiosa a gente que tienen una mente débil al no saber definir el verdadero significado de esos nombres.

 

Hebreos 2:14 “Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, EL TAMBIEN, Dios, participó de lo mismo, o sea: DE CARNE Y SANGRE”; o sea que Dios siendo espíritu, tuvo que posar, morar, entrar, alojarse en el cuerpo del hombre llamado Jesús para manifestarse a la humanidad, como Dios-Hombre y bajo esa premisa, actuó hasta el momento de Getsemaní.

 

           Hago un paréntesis para indicar que un espíritu por estar en una cuarta dimensión, no se puede ver, percibir, ni sentir, por lo tanto, debe posesionarse en un ente físico para hacer que su actuación sea visible al ojo humano, es fue el caso de Dios metido en el cuerpo de Jesús el de Nazaret, y en el pasaje de los endemoniados gadarenos cuando les dio permiso a la legión de espíritus para que entraran en un hato de cerdos. (Mar. 10:11-13)Cierro el paréntesis.

 

           Nadie que no fuera Dios mismo, aunque encarnado, podía hacer las cosas que Jesús hizo mientras estuvo en la tierra.

 

           No ha habido hombre nacido de mujer en este planeta que haya alimentado con “cinco panes de cebada y dos pececillos” a “mas de cinco mil personas...y que aun sobrara” (Jn. 6:9-12). Nadie, por lo menos que se sepa, ha resucitado a alguien que tenga cuatro días de muerto con el cuerpo de carne ya podrido” (Jn. 11:39, 43,44).

 

           Este mismo Jesús, el de los milagros, es el mismo que vino como CRISTO...y declaró serlo...además padeció en su posición de Cristo”

(Luc. 2:11; Luc. 9:20; Jn. 1:20; Luc. 24:46) 

 

Juan. 1:17 Cuando Jesús entró al mundo, Juan lo presenta como autor de la gracia: Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

 

           Menospreciar al hombre llamado Jesús por una mala interpretación e irrespetuosa doctrina excluyente, es uno de los exabruptos cometidos por algunas corrientes de la doctrina de la gracia que fue revelada al apóstol Pablo, el cual respetó hasta el día de su muerte, a Jesús el hombre.

 

            Finalizamos con una expresión del mismo apóstol cuando utilizó las tres posiciones de Dios en Jesús: “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. (Fil. 2:10,11)

BENDECIDOS Y COMPLETOS

 

           Una de las doctrinas más importante de la gracia pero que genera inquietudes en los sistemas religiosos, sean cristianos, protestantes, católicos, judíos, musulmanes, etc, etc, es el hecho de que nuestras actuaciones, no invalidan la posición que tenemos en Cristo. Los textos bíblicos que respaldan estas doctrinas post-Calvario no tiene otro significado que el que se puede leer:

 

Efesios 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que NOS BENDIJO, se puede notar la expresión del verbo “bendecir” en tiempo PRETERITO PASADO, gramaticalmente hablando, con TODA BENDICON ESPIRITUAL, la palabra clave es TODA, lo que constituye una expresión inclusiva que denota “falta de nada”, en los lugares celestiales, esto deja por descontado que en esa área, el creyente en Cristo, aunque no reciba ni crea a esta verdad, no esta escaso de alguna bendición espiritual porque la posición fue otorgada por, y en Cristo”, logrado por los meritos de El y no por lo que podamos nosotros hacer y que se vean como acciones espirituales. Ese fue uno de los logros en aquella tarde del Calvario.

 

Colosenses 2:9,10: “Porque en él, en Cristo, habita CORPORALMENTE toda la plenitud de la Deidad, y vosotros ESTAIS COMPLETOS en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. “Estáis Completos” es una conjugación  “pretérito perfecto” que quiere decir que fue “antes y presente continuo”.

 

           Observemos la transferencia comparable que hace el apóstol Pablo para darle fuerza a esta enseñanza cuando explica que “por cuanto, o por razón de que TODA LA PLENITUD DE LA DEIDAD habitó en Cristo y siendo la cabeza de todo lo creado y lo increado, por ese motivo, razón o circunstancia,  nosotros ESTAMOS COMPLETOS EN EL, y si estamos COMPLETOS en él, quiere decir que NO NOS FALTA NADA, todo esto hablando en el área espiritual

 

 

 

 

 

LA BENDICION FALTANTE

 

             Desde mediados de los años ochenta, con el “descubrimiento” de las doctrinas de la gracia se popularizó una especie de saludo, que más que un saludo, es la declaración de una posición espiritual en Cristo, nos referimos al saludo “bendecidos”. Esta salutación lleva un connotación de una confesión que es real y verdadera pero no para ser mal utilizada como un saludo propiamente dicho.

 

           Debido a las diversas formas de saludar, este asunto ha provocado separación y división en la iglesia que constituye el cuerpo místico de Cristo. La salvación y posición en Cristo va mucho mas allá de una cosa tan insignificante como un simple saludo. Un saludo no invalida lo que Jesús hizo en el Calvario por cada uno de los que saludan de otra manera.

 

           Para el famoso saludo de “bendecido” se toma como base Efesios 1:3: Estamos BENDECIDOS con toda bendición en los LUGARES CELESTIALES”; y Galatas 3: 9 que reza: “De modo que los que son de fe son BENDECIDOS con el creyente Abraham”, pero en ninguno de los dos casos se puede definir que eso sea un saludo, sino mas bien la declaración o recordatorio de una posición espiritual en Cristo Jesús lo que dentro de un contexto correcto, es de bendición.

 

           Vamos a creer por unos momentos que de verdad “bendecidos” sea un saludo, ante eso caben ciertas preguntas: Si creemos que estamos bendecidos con toda bendición: ¿Porqué entonces la confesión de esa bendición no nos alcanza en el área material también? ¿Podemos confesar sin lugar a dudas que estamos bendecidos con toda bendición en los LUGARES TERRENALES, así como lo estamos en LUGARES CELESTIALES? ¿De verdad no nos falta nada de las finanzas necesarias para llevar una vida sin preocupaciones?  ¿Gozamos de una perfecta salud, o al menos tenemos un buen seguro medico que nos permita cubrir esa necesidad? ¿Podemos sostener en sobreabundancia a los ministros que trabajan en la obra del Señor acá en la tierra? ¿Nos sobran finanzas para hacer obras filantrópicas, como ayudar al prójimo y a los hermanos de la iglesia? ¿No tenemos temor a las crisis financieras que cada día amenazan con dejarnos sin un techo donde resguardarnos? ¿En nuestros empleos ganamos suficientemente para cubrir todas nuestras necesidades, y que nos sobre para disfrutar con nuestra familia? ¿Con todo y las crisis financieras mundiales, nuestros negocios siguen produciendo los suficiente para mantener nuestros empleados,  los gastos propios de la empresa y que por supuesto, nos deje dinero para vivir bien y hacer inversiones? En el hogar, ¿Existe toda la armonía necesaria como para sentirte realizado y en paz con tu pareja, hijos y nietos y familia en general?

 

           SI NO PODEMOS RESPONDER POSITIVAMENTE a esas preguntas, ¿Porqué entonces desechamos, despreciamos, menospreciamos, criticamos, maltratamos a los hermanos que de corazón, con honestidad y buenos deseos, saludan de una manera diferente a lo que nosotros queremos oír?, ¿No sería algo más auténtico y positivo que alguien nos dijera: “Amado, YO DESEO que SEAS PROSPERADO en TODAS LAS COSAS y que TENGAS SALUD, así como prospera TU ALMA” (2 Juan:2), ¿o que pidan a Dios “que te bendiga”? ; o si ya Dios nos bendijo, nos digan: “Dios te continúe bendiciendo”.

 

           Es mas honesto ser humilde, reconocer cuando no estamos bendecidos en esas aéreas, que ser altivos confesando que estamos bendecidos sin estarlo en absoluto.

 

           Cada día nosotros necesitamos que Dios nos bendiga con la salud, con las finanzas, con nuestro bienestar familiar, en la relación con nuestros semejantes, necesitamos que El supla todas nuestras necesidades, no en balde el Señor dejó esta palabra: “Las misericordias del Señor nunca decayeron, son nuevas cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es el Señor, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré” (Lam. 3:22-24).

 

           Si aun en medio de las crisis de salud, de la escases de finanzas y problemas familiares seguimos diciendo que todo esta bien  en nuestras vidas sin ser verdad, entonces esta palabra no es para nosotros porque estamos faltando a la verdad de que realmente, no estamos disfrutando de las bendiciones materiales que el apóstol Pedro llamó “cosas que YA nos han sido dadas” (2 Pe. 1:3) pero que sin embargo, en la inmensa mayoría de creyente de gracia no se han manifestado todavía, no es pecado confesar que no tenemos cuando no tenemos.

 

           Pablo cuando tuvo necesidades personales lo confesó sin pena: Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga” (2 Cor. 11:9). Llama poderosamente la atención que el hombre que enseña prosperidad tanto espiritual como material, tuviera que pasar por situaciones similares a las de estos tiempos del siglo XXI: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”  (Fil. 4:12)

 

Las bendiciones faltantes llegarán porque son promesas del Señor, solo nos queda a nosotros trabajar por ellas y aguardar su manifestacion, de que llegan llegan pero a su tiempo, en el tiempo de El, no en el nuestro, Dios “vive” un eterno presente, nosotros estamos sujetos a tiempo y espacio por lo tanto, debemos esperar el El.

 

 

 

 

 

IGUAL EN TODO

 

 

             Uno de las características del carácter de Dios es que no hizo, ni hace, ni hará acepción de personas. Ni siquiera en su manifestación de Hijo dejó de revelar esa condición.

 

             La humanidad de aquel entonces fue asediada, sitiada, circundada por el pecado de Adán, hasta que llegó la tarde del Calvario. Ni aun en ese acorralamiento por parte del pecado para con el hombre Dios el Padre, negoció su perfil porque en su exposición de Hijo, “sufrió” sin culpa, por la huella adánica que había en su cuerpo mortal.

 

             Como no había nadie excepcional, fue la razón “Por lo cual, EL debía ser en todo, como en efecto lo fue, semejante a sus hermanos”, o sea al resto de la humanidad pre y post-Calvario. (Heb. 2:17)

 

             La semejanza no era algo semántico sino practico: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado” (Heb. 2:17,18) también “Participó de carne y sangre en su cuerpo mortal pecaminoso. (Heb. 2:14) por cuya condición, Fue tentado EN TODO según nuestra semejanza inmoral, corrompida y pecadora, PERO, no cayó el yerro adánico y se manutuvo por siempre jamás, sin pecado” (Heb. 4:15). El tuvo la oportunidad real de pecar pero no lo hizo.

 

             En Getsemaní Jesús El Cristo tuvo que sobreponer su voluntad a los designios de él mismo en su condición de Padre: Que no se haga MI voluntad, que es NO ir al Calvario, sino LA TUYA la cual es QUE YO VAYA al sacrificio por los que ya tú escogiste. (Luc. 22:42). Dos voluntades implícitas en un mismo carácter pero con un solo propósito.

 

             Referente a la acción del quebrantamiento del ego, (el yo) de Jesús, hay un pasaje paralelo o mejor dicho, una confirmación de la subsiguiente acción: “Y Cristo, en los días de su carne ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lagrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente”  (Heb. 5:7) ahora la analogía: …Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como GRANDES GOTAS DE SANGRE que caían hasta la tierra” (Lc. 22:44). El Getsemaní (Heb:  “prensa de aceite”) estuvo el verdadero triunfo de Jesús.

 

Reflexión:

             Si Dios no hizo acepción de personas ni aun en su manifestación de Hijo, nosotros como imitadores y reproductores de la persona de Jesucristo: ¿Seremos capaces de emular, copiar, duplicar esa condición de Dios a favor de nuestros semejantes?

Text Box: Esenciales de Gracia
Nerio Alvarez

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