I. INTRODUCCION

 

Para poder entender este tema que ha sido tan mal interpretado por todas las generaciones religiosa post Calvario, vamos a estudiar la etimología y significado  de las palabras del hebreo y griego con el fin de aclarar la verdad sobre este asunto.

 

Comenzando podemos decir que el termino infierno no existe en ninguno de los idiomas o lenguas  arameo, hebreo y griego en que fue escrita originalmente la biblia.

 

Infierno es una palabra que fue introducida cuando los traductores católicos plasmaron los escritos de los idiomas originales al latín, que fue la lengua religiosa domínate en Europa durante los siglos XV al XVIII d.C. Hicieron una biblia totalmente en latín llamada la Vulgata Latina.

 

Infernum es el término usado en latín cuyos traductores católicos, le dieron una connotación interpretativa substitutiva a la palabras Sheol del hebreo; Hades y Gehena del griego, esto trajo como consecuencia una notable confusión y un concepto falso, de lo que realmente significan las palabras que aparecen en los manuscritos mas antiguos encontrados de la biblia, y que la institución católico romana cambio, transliteró, substituyó, manipuló, cambió para “atemorizar” a sus feligreses con la falsa apreciación de la palabra infierno como lugar de castigo a los que no cumplieran con los preceptos religiosos impuestos.

 

Vamos a estudiar la etimología de cada una de las tres palabras con el fin de aclarar la verdad sobre la mentira que tanto católicos como evangélicos o cristianos de todas denominaciones, religiones judías, orientales y occidentales, utilizan para amedrentar a la grey con una expectativas que resultan desde el punto de vista bíblico, una falsedad, un fraude, una gran mentira.

 

 

II. INFERNUM

Como señaláramos anteriormente, esta palabra proviene del latín, idioma que prevaleció por varios siglos en Europa. Este termino fue introducido en la biblia por primera vez en el año 1586 cuando Casiodoro de Reina, monje católico, tradujo de los manuscritos mas antiguos encontrados e introdujo la palabra infernum pero ya el los siglos XII—XXIII, Dante Alighieri en su obra La Divina Comedia habla de el infierno. “Lugar donde los condenados sufren eternamente” es el significado que al Real Academia de La Lengua Española da a esa palabra.

 

Causa curiosidad que los traductores de las ediciones revisadas de la Biblia en esta era moderna, solamente se hayan dedicado a hacer una transliteración de esta palabra, cosa que no ha sido suficiente para eliminar de manera notable esta confusión y falso concepto sobre ese término.

 

II. SHEOL

Esta palabra hebrea, aunque la han hecho un sinónimo de el termino infierno, no tiene similitud de forma ni de fondo con el significado que le dan. La palabra Sheol de los escritos antiguo testamentario tenían una indicación simple, sin connotación religiosa ya que se refería exclusivamente a “tumba, pozo de suciedad, morada de los muertos”, sin distingos morales, religiosas, políticos o de raza. Hasta ahora no se consigue un termino en español que traduzca sin contradicciones, la palabra Sheol.

 

La Enciclopedia Britanica comenta sobre lel Sheol que “la condición de los muertos no era ni de dolor ni de placer. Tampoco se asociaba con el Sheol la recompensa de los justos ni castigo para los inicuos. Lo mismo buenos que malos, tiranos que santos, reyes que huérfanos, israelitas o gentiles, todos dormían juntos sin conciencia los unos de los otros”

 

 

III. HADES o GEHENA

Estas dos palabras del griego tienen la misma connotación en referencia al tema que nos ocupa. Gehena equivale a la palabra Ge Hinnom del hebreo  que significa   Valle de Hinnón. También se llamaba Gai ben-Hinnom que significa “Valle del hijo de Hinnom”. Aunque algunas veces es traducido como Hades en el griego  tiene el mismo significado de Gehena.

 

Es muy importante conocer el detalle que después del año 638 a.C., el Valle de Hinnóm se convirtió en el lugar utilizado para incinerar los desperdicios, cuerpos de animales y de las personas muertas en Jerusalén y sus alrededores. El basurero se mantenía encendido por tanta basura y cuerpos, que se arrojaban diariamente en ese lugar, que dicho sea de paso, todavía ese valle profundo existe en este siglo XXI  quizá como testimonio aclaratorio sobre el caso que estamos tratando.

 

 

IV. LA REALIDAD RELIGIOSA 

VS.

 LA REALIDAD BIBLICA

REALIDAD RELIGIOSA

Se sabe que por varias centurias las palabras infierno, diablo, Satanás, demonios, han sido utilizadas por las diferentes corrientes religiosas para sentar en el banquillo de los acusados, a todo aquella persona, creyente o no, que no actúa de acuerdo a los preceptos indicados por las diferentes iglesias o denominaciones, estas alegaciones  han hecho desgraciados, desdichados e infelices a millones de creyentes alrededor del mundo que no saben como bregar con los deseos engaños que hay en su cuerpo natural por causa de la imputación del pecado de Adán en ellos.

 

Los “eruditos” bíblicos han asociado siempre al infierno con el diablo, demonios y Satanás por lo que no podemos aclarar una cosa sino lo hacernos con la otra.

 

Se ha dicho que la morada del Diablo es el infierno en donde el fuego es su ambiente, sin embargo, si analizamos que Satanás, Diablo o Beelzebú o como se le quiera llamar, era un “espíritu”, no es aceptable que “habite” en un mundo de fuego con el resto de los pecadores cuando él es un espíritu.

 

El fuego solo sirve para quemar cosas materiales y ese ente llamado diablo, era un espíritu celestial que fue “creado perfecto, en todos sus caminos, desde el día que Dios lo creo,  hasta que se halló en él maldad” (Ez. 28:15) vale la pena creer que el infierno como tal, no estaba preparado para él y sus ángeles.

 

Vamos a suponer y aceptar solamente para aclarar conceptos, de que el subjetivo infierno todavía esta con su “boca” abierta esperando a todos aquellos que no se ha “amoldado” a la vida religiosa y que “mueren en pecado”, si eso es así, hay una contradicción bíblica muy conflictiva porque para comenzar, la materia prima con la cual el trabajaba el diablo era el pecado, pero este, de acuerdo a lo que quedó plasmado en la biblia por el escritor de Hebreo, fue quitado del medio. Dice el tratado a Los Hebreos Jesús “no puede ofrecerse muchas veces como entraba el sumo sacerdote en Lugar Santísimo cada año con sangre ajena….de otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, para el año 67 d.C. fecha en que se escribió Hebreos, en la consumación de los siglos, se presentó UNA VEZ PARA SIEMPRE por el sacrificio de sí mismo PARA QUITAR, no cubrir ni arropar por un año como cuando la ley, DE EN MEDIO EL PECADO” (Heb. 9:25,26).

 

Si recibimos que Jesús “quitó para siempre” pecado de nuestras vidas, y este era el “ingrediente” que usaba Satanás para acusarnos delante de Dios y condenarnos al infierno, cabe esta pregunta: ¿Cómo puede Satanás acusar a la generación post Calvario si ya Jesús con su sacrificio quito el pecado del mundo para que Dios los pueda ver sin manchas, sin arrugas y sin contaminación?

 

 

LA REALIDAD BIBLICA

Amado lector, puede ser que lo que vamos a aclarar en esta sección de la enseñanza remueva sus fibras religiosas, pero comprendemos y aceptamos cualquiera sea su reacción natural, sin embargo, nuestra única intención es traer luz a su vida de creyente, sea de la religión que sea, sobre la realidad bíblica de este tema tan mal tratado y peor interpretado que tiene que ver con el infierno, o lugar de tormento, a donde de acuerdo a esas corrientes teológicas, es el destino final de todos los pecadores.

 

Como estudiamos en la sección anterior, “la materia prima” del diablo para acusarnos, supuestamente, delante de Dios, es el pecado que nosotros cometemos, pero, como vimos en el tratado a Los Hebreos, esa “material”  fue quitado de en medio por el sacrificio de Jesús” con el fin de “no tomarle en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Cor. 5:19) y de hecho, si Dios no toma en cuenta nuestros pecados, ¿Quién es el diablo que nos puede acusar de los pecados que ya El quitó? O, quien es el hombre que nos pueda señalar o tomar en cuenta nuestros “pecados” , si Dios ya eliminó de su léxico la palabra pecado? Lo que vamos a ver a continuación es aun mas interesante y arroja una luz mas brillante sobre este tema del infierno.

 

Cuando Dios en su plan eterno decidió que Adán y Eva hicieran lo que el había determinado que ocurriera, ¿Por qué Dios no los condenó al Hade o al Gehena? ¿No eran ellos “candidatos” para estar en ese “lugar de tormento” llamado infierno? Ellos acababan de “estropear” directamente parte del plan eterno  de Dios que es mucho decir. ¿Por qué la palabra infierno no figura como tal, en ninguno de los libros del Antiguo Testamento?

 

Cuando estudiamos los libros antiguo testamentarios de la biblia, podemos notar que los hebreos nunca estuvieron preocupado por Satanás, ni por el diablo, ni por los demonios, sino que estuvieron ocupados mas bien en esperar cada año durante la fiesta de la pascua, para presentar ofrenda por sus pecados que eran “cubiertos” por el lapso de un año. Los judos luchaban más contra las acusaciones que le hacían los religiosos de la época amparados en la ley de Moisés, que sentirse culpables por los pecados que cometían a diario.

 

Cuando Dios enviaba a algún ángel a aniquilar a alguien por causa de su pecado contra, o en el pueblo de Israel, simplemente ejecutaban la orden del Señor con la persona, grupos, o ejércitos enteros, sin embargo, no hay indicios bíblicos de que los ejecutados por los ángeles enviados de parte de Dios, fueran remitidos “al infierno” o algún otro “lugar” por el pecado cometido.

 

De acuerdo a la creencia que la morada de Satanás y sus demonios era el infierno, eso también se disipa si creemos lo que el escritor de Hebreos habla sobre el destino del diablo. Satanás desapareció del mapa bíblico una vez cumplió con la misión para lo cual había sido puesto en Edén: Destituir y enemistar a la humanidad con Dios.

 

Después de Edén, el ministerio espíritu-terrenal del diablo quedó “dormido”; solamente en un pasaje que aunque habla de  “un espíritu malo”, no dice que hubiera sido el mismo Satanás: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová, Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta”  (1 Sa. 16:14,15). Otro verso en el antiguo testamento que hace mención a Satanás, es la visión celestial que Dios le mostró a Zacarías acerca de Josué en donde mismo Dios reprendió a Satanás, este episodio se estaba realizando en el cielo mismo:  “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, Cristo mismo, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda” (Zac. 31,2)

 

Después de Edén, Dios mismo tomó control de la balanza del bien y del mal. El profeta Jeremías en su escrito de Lamentaciones 3:37,38 enseña esta verdad de la siguiente manera: “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no lo mandó?, luego contesta con una pregunta afirmativa: ¿De al boca del altísimo no sale LO BUENO y LO MALO? . La razón de Dios tomar el control que tiene hasta hoy día de lo bueno y de lo malo, es porque el ministerio de Satanás en aquel tiempo estaba fuera del juego de Dios. Luego reaparece en el desierto para tentar a Jesús utilizando la misma táctica que utilizó con Adán y Eva, pero esa vez, con Jesús  no le dio resultado.

 

Aproximadamente tres años y medio después de su aparición, Satanás iba a desaparecer no solo del panorama bíblico sino también de las vidas de los habitantes de la tierra, porque su ministerio, su imperio de muerte iba a ser exterminado la tarde del Calvario tal como lo expone el Zacarías: “y quitaré el pecado de la tierra EN UN DIA” (Zac. 3:9), observemos que no dice quitaré el pecado de la tierra UN DIA, como algo hipotético, sino que dice específicamente:  EN UN DIA, ese UN DIA fue la tarde del Calvario. La  única manera de quitar el pecado de una vez y por todas, era eliminando al tentador e instigador del pecado y la ley que lo regulaba.

 

La verdad anterior la corrobora el escritor de Hebreos cuando dice: “Así que, por cuanto los hijos, espíritus hechos perfectos, participaron de carne y sangre, si participaron de carne y sangre era porque estaban en un estado espiritual, él también, Dios mismo siendo espíritu, participó de lo mismo, de carne y sangre al amalgamarse en el cuerpo natural del hombre llamado Jesús, para destruir, sinónimo de aniquilar, exterminar, acabar, desaparecer, echar abajo, dar al traste, demoler, arruinar, devastar,  por medio de la muerte, de Jesús en el Calvario, al que tenía  el imperio de la muerte, ya su imperio feneció, esto es al diablo” (He. 2:15)

 

Con esta verdad de la destrucción eterna del diablo, podemos llegar a la conclusión lógica de que, si la morada de Satanás o diablo era el infierno, del cual todavía en este siglo XXI las iglesias cristianas se están cuidando, vale esta interrogante: Si el diablo fue destruido: ¿Para que sirve entonces el infierno que  era su morada?  Si el pecado fue quitado del medio y el diablo fue destruido: ¿Quién nos puede acusar de pecado o separarnos del amor de Dios  si Jesús es quien nos justificó?  y si no hay diablo, ¿Para qué infierno?.

 

Todas estas verdades nos deben llamar a reflexión para vivir una vida de reposo en lo que el hizo y no en lo que nosotros podamos hacer, el lo hizo todo para que nosotros no tuviésemos que hacer nada para lograr la salvación de nuestras almas. El pecado de Adán imputado en nosotros que nos separaba de la gloria de Dios, fue sustituido por otra imputación: La justificación de vida en Cristo Jesús, por eso es que Dios “nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin manchas delante de el en amor. (Ef. 1:4)

 

 

V. EL INFIERNO: MITO O REALIDAD

Para responder al titulo de esta sección vamos a utilizar lo que enseño Jesús sobre este asunto. Debemos recordar que cada vez que vemos la palabra infierno, se refiere a Hades o Gehena porque la palabra infierno no es del original sino una palabra del latín que no tiene el significado de los términos bíblicos originales.

 

Recordemos que la palabra Gehena viene del vocablo griego Guéenna que es el equivalente al hebreo Gueh Hinnóm que significa “valle de Hinnóm” y que en su forma compuestas Gueh beneh-Hinnóm o Gai ben-Hinnom, se traduce como: “valle de los hjjos de Hinnóm”. Estos nombres los podemos ver en Josué 15:8. “Luego sube por la cumbre de monte que está en frente del valle de Hinom hacia el occidente”. También hay otra referencia en 2 Reyes 23:10. “Así mismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom”. Geográficamente , ese lugar es conocido hoy como Wadi er-Rababi, es un valle estrecho y muy profundo situado entre el sur y suroeste de  la Jerusalén actual.

 

En 2 de Crónicas se narra que en la época de los reyes de Judá, en el siglo VIII a.C, en ese valle se hacían ritos paganos en donde se sacrificaban niños en fuego. “De veinte años era Acaz cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén; mas no hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre. Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además hizo imágenes fundidas a los baales. Quemó también incienso en el valle de los hijos de Hinom e hizo pasar a sus hijos por fuego”. (2 Cr. 28:1-3) Otra escritura dice: “De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalen, pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová….Y pasó a sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinom”. (2 Cr. 33:1,6) Llama la atención que todas la referencias en la biblia acerca del ese lugar “valle de Hinom o valle de los hijos de Hinom” esta relacionado con fuego, sacrificios de humanos, muertes, etc.

 

Otras referencias que usted amado lector puede buscar están en: Josué 15:8; 18:16 en el itinerario de Dios le monstro a Josué su viaje de conquista. Nehemías 11:30 que señala que el valle de Hinom estaba en las afueras de Jerusalén. Jeremías 19:6 que habla sobre la maldición que Dios hizo sobre aquel valle.(Vs. 3).

 

Como hemos estudiado hasta ahora, cuando en la biblia es mencionado ese lugar como valle de Hinnom; valle de los hijos de Hinnom, se describe como  un valle real situado en las afueras de Jerusalén. Después del año 638 a.C, el valle de Hinnom se convirtió en el lugar utilizado para incinerar los desperdicios de Jerusalén, incluyendo cuerpos de animales y personas.

 

David Kimhi fue un erudito judío quien vivió entre los años 1160 y 1235, dijo que el valle se convirtió con el tiempo en el basurero de Jerusalén, el cual se mantenía ardiendo a fin de incinerar los desperdicios y cuerpos. Por esta razón Jesús siempre usaba expresiones como: “horno de fuego” (Mt. 13:42); “tinieblas de afuera” (Mat. 8:12; 22:13); “lloro y crujir de dientes” (Mt. 24:51) “el fuego no puede ser apagado” (Mar. 9:43) “el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Mar. 9:47); no cabe duda de que cuando Jesús hablaba de el infierno, se estaba refiriendo al valle de los hijos de Hinnón que estaba en “las tinieblas de afuera” de Jerusalén, que siempre esta ardiendo de día y de noche por la cantidad de basura y cuerpos arrojados en el mismo.

 

Muchas traductores de la biblia, especialmente los católicos y evangélicos, traducen la palabra guéeena como infierno como en Matero 5:22 y la razón de esa traducción, es porque relacionan el fuego literal que ardía en aquel valle con la creencia pagana de que los malos recibirán un castigo ardiente después de morir en pecado. No obstante, nunca Jesús  vinculo el Gehena a un tormento de ninguna índole.

 

Jesús sabia que a Dios no le agrada de ninguna manera la idea de quemar viva a una persona. En el libro de Jeremías 7:32 Dios envía un castigo sobre Judá porque “han edificado los lugares  altos a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar a fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió a mi corazón”.

 

El mito del tormento a los muertos que mueren sin conocer a Cristo, o “en pecado”, no está en concordancia con el amor que Dios profesa a su creación, tampoco con lo que enseña el sabio Salomón en Eclesiastés: “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen mas paga; porque su memoria esta puesta en el olvido” (Ec. 9:5) Observemos la frase “no tienen mas paga”, eso se puede concatenar con  la enseñanza del apóstol Pablo: “todo lo que el hombre sembrare, mientras esta en vida, eso también segará mientras viva”, (Gal. 6:7) por eso la cátedra de Salomón cobra vigencia como un paralelo de la enseñanza paulina.

 

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas porque en el Seol, a donde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría(Ec. 9:10) esta verdad no se compagina con lo que la religión enseña del infierno.  Veamos  estas  otras enseñanzas  de Salomón: “porque el hombre va a su morada eterna...y el polvo, refiriéndose a nuestra conformación molecular idéntica al de la tierra, vuelva a la tierra, como era, refiriéndose a la “formación del hombre del polvo de la tierra”, “y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Ec. 12:5,7) porque como dice Pablo: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos” (Fil. 3:20)

 

 

VI. CONCLUSION

Resumiendo: Podemos decir con toda honestidad que el lugar de tomento concebido por la religión como el infierno o “lago de azufre” del libro de Apocalipsis, Seol, Hades, Gehena, no es mas es una fantasía, un cuento de viejas, una fabula creada por mentes religiosas que en vez de educar a los creyentes para que sean triunfadores en Cristo, se les mantiene atemorizados por un diablo que fue destruido, acabado, exterminado, aniquilado,  y por un infierno que nunca ha existido puesto que como vimos, solo se trataba de un vulgar basurero profundo situado en las afueras de Jerusalén, y que como testigo de la historia de los acontecimientos que allí ocurrieron, todavía en pleno siglo XXI existe en la geografía jerosolimitana, pero hoy con el nombre de Wadi er-Rababi, en la misma Jerusalén donde los reyes, profetas y el propio Jesús vivieron y desarrollaron sus ministerios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Text Box: “QUE ES REALMENTE EL INFIERNO”
Nerio Alvarez

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