Text Box: MISTERIOS DE UNA MUERTE
Pastor Nerio Alvarez

 

I. INTRODUCCION

 

             En este estudio vamos a examinar uno de los temas más escabrosos y a la vez misteriosos de todos los que se narran en la Biblia. Todo lo que es un misterio es algo que está oculto, y lo que está oculto es necesario esclarecerlo para que pueda ser develado o revelado a la mente humana a fin de que sea asimilado, captado y comprendido.

 

             Este misterio había estado oculto por milenios pero espero que con la ayuda del Espíritu Santo podamos descifrar estos episodios que están escritos, pero no habían sido percibidos por el entendimiento humano. El conocimiento de esta verdad nos llevará a apreciar aún mucho más lo que significó la Cruz de El Calvario para Jesús y el entender los escenarios que vamos a plantear, nos da una nueva razón para amar, reverenciar, adorar y alabar más a nuestro buen Dios y Salvador Jesucristo.

 

II. LA SIMIENTE TERRENAL

             Para entender el asunto de la muerte debemos remontarnos tan atrás en la historia, como el principio de la creación terrenal donde Dios “formó al hombre del polvo de la tierra” al que antes había creado a su imagen” (Ge. 1:27; 2:7), notemos las dos palabras “formar” y “crear” las que parecen ser lo mismo pero la acción de cada una de ellas son independientemente diferentes. Dios primeramente “ideó” en su mente (como lo haría un arquitecto que planifica construir un edificio), para luego “darle forma” a lo que ya había “imaginado” que sería el ente llamado hombre. Conforme a la ciencia moderna la materia del ser humano está conformado exactamente de las misma moléculas de la tierra, por eso cuando Dios le dijo a su primera creación: “volverás a la tierra porque de ella fuiste tomado, pues polvo eres,  y al polvo volverás” (Ge. 3:19) estaba diciendo al hombre que su conformación material no era tan importante como lo que constituía su hombre interior, o sea su alma y espíritu. El primer cuerpo físico llamado Adán, fue el recipiente donde Dios hubo de personificar o encarnar al primer ente espiritual que creo en el cielo, para que fuera su máxima creación, aunque fuera “mala gente”

 

             Si tomamos en cuenta que Adán no tuvo infancia porque fue creado adulto con la suficiente capacidad como para gobernar la creación que el Señor le había preparado, podemos fácilmente llegar a la conclusión que la edad “inicial” de Adán era como de treinta años, edad que Dios demarcaría como la madurez en el hombre. Por ejemplo dentro del pensamiento judío, era o es, la edad en que un religioso podía iniciar una carrera ministerial, de hecho la Biblia registra que: “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años”, treinta y tres es lo más exacto; (Lc. 3:23) esto no es una incidencia casual, ni fue por capricho sino que como Jesús iba a ser el “postrer Adán” (1 Cor. 15:45) es racional y fundado, pensar que el primer Adán que vivió en Edén comenzara su gobierno cuando tendría como unos treinta, al igual, “coincidencialmente”,  del que sería su “postrer substituto”. Con esto en mente tampoco es irrazonable pensar que cuando el Lucero de La Mañana llamado también Luzbel o Serpiente Antigua fue arrojado al paraíso donde Dios habría de colocar a la primera pareja, pudieron haber pasados algo más de sesenta años, los que sumados a los novecientos treinta años que vivió Adán (Ge. 5:5) completan el lapso de unos mil años que son números cabalísticos cuando la Biblia enfoca en algunos casos a Satanás, son comentarios lógicos extra bíblicos pero con base.

 

1. Un ente espiritual dentro de un cuerpo mortal.

 

       Teosófica, esotérica y teológicamente hablando entendemos que un ente espiritual para poder actuar en el mundo natural, debe posesionarse, integrar o “instalarse” en un cuerpo físico (vea el caso del endemoniado de Gadara en Lucas.8:32,33); esta condición se dio por primera vez en el huerto de Edén donde una entelequia llamado simplemente “serpiente” se amalgamó en Adán para que dentro del plan establecido por Dios, actuara para iniciar el rompimiento de la comunión con Dios de la raza humana que estaba en sus genes, en los de Adán, hecho que marcó definitivamente y  para siempre, la maldad en la carne de la estirpe post-adánica.

 

Es interesante saber que los únicos seres del reino animal que no poseen cuerdas vocales en su organismo son precisamente los reptiles, género al que pertenecen las serpientes, ante esta realidad vale la pena preguntarse: ¿Será verdad que algo que no posea cuerdas vocales puede entablar una conversación con alguien, como lo narra Génesis 3? ¿No es más factible ubicar dentro de un contexto correcto la idea de que este ente espiritual llamado serpiente, fue un espíritu y que la forma corporal de reptil imaginable, es una figura retórica?, es mas plausible saber que ese espíritu llamado para aquel entonces Luzbel y luego Serpiente, lo creo Dios con el propósito de desubicar la raza humana, para después poder ubicarla en la senda correcta cuando EL se encarnaría en el cuerpo de un  hombre llamado Jesús, para destruir por siempre, ya o una figura retorica, sino un ser espiritual que en las generaciones post-adánicas sería llamado por el nombre: Diablo y Satanás

 

2. Un ente espiritual sin un cuerpo mortal

 

Tomando en cuenta que Adán vivió casi un siglo, pero murió, es bueno preguntarse: ¿Qué pasó con el espíritu llamado, Luzbel, Lucero de La Mañana y Serpiente que poseyó a Adán en el huerto de Edén? Llama la atención que después de la muerte de Adán no existe registro alguno en el Antiguo Testamento donde se describa el desarrollo o acciones del ministerio de Satanás, salvo que el libro mas antiguo de la Biblia como lo es Job, se registra un episodio que ocurrió en el cielo: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales, hijos, vino también, su hijo Satanás” (Job. 1:6)

 

También en Isaías 14:12 habla de la caída de Lucero: “¡Cómo caíste del cielo, oh, Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tu que debilitabas a las naciones”. En Ezequiel 28:13-15 habla que Satanás “estuvo en Edén” (vs.13) que era el “querubín grande, protector”, (vs.14) que fue creado “perfecto en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” (vs.15); como vemos en ninguno de estos pasajes se menciona el desarrollo terrenal del ministerio del diablo, solamente se hace mención de su pre-existencia y manifestación edénica.

 

 Aunque el diablo fue sacado del panorama bíblico desde Edén, lamentablemente ya había hecho el trabajo para lo cual fue creado: Dañar la raza humana. Entendemos que Dios es bueno en extremo, sin embargo como el diablo ya no figuraba en el mundo conocido para aquel entonces, porque había sido atado por mil años de acuerdo Apocalipsis 20:2, Dios mismo tomó el control del mal que había sido encargado al diablo; esto lo registra claramente Jeremías en su escrito Lamentaciones 3:37 cuando dice: “¿Quién será aquel, o aquella persona, que diga, o confiese, que sucedió algo que el Señor no lo mandó?, ahora viene la declaración y pregunta inclusiva muy importante: ¿De la boca del altísimo no sale lo MALO y lo BUENO?. Otro pasaje para corroborar este accionar de Dios lo encontramos en 1 Samuel 16:14,15: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un ESPIRITU MALO  DE PARTE DE JEHOVA. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, UN ESPIRITU MALO DE PARTE DE JEHOVA te atormenta”. Para la mente religiosa es imposible concebir a un Dios que envié un espíritu malo para atormentar a alguien, pero eso no tiene otra interpretación mas allá de lo que dice el pasaje, luego más adelante en otro pasaje del mismo capítulo se relata que Dios usa a David tocando un arpa para “espantar” al espíritu.

 

3. Escritos paralelos de corte espiritual

 

El libro de Apocalipsis ha sido por centurias el de más difícil interpretación y aplicación, de hecho se han escrito más de 3800 obras sobre el mismo y ninguno de los escritores coincide en casi ninguna de las interpretaciones. Por lo incongruente del escrito de Apocalipsis revelado por un ángel a Juan, prisionero solitario en una isla griega llamada Patmos, le dijeron que escribiera las historias pasadas, las presentes de su época y las que habría de ser después. Podemos ubicar algunas cosas de las que Juan escribió, dentro de un panorama factible.: “Escribe las cosas que has visto, acá no se refiere solamente a lo visto por él  mientras vivió, sino también a las “cosas” que se referían a la historia antes de Jesús; las que son, de su tiempo, y las que han de ser después de estas que ocurrieron en su época, la de Juan” (Apc. 1:19). Juan plasmó  en Apocalipsis 20:7 que “el diablo había sido suelto de su prisión por un lapso de mil años”. Mantengamos esa expresión en mente.

 

Consideramos necesario hacer un paréntesis para explicar que dentro del pensamiento hebreo, cuando la Biblia hace referencia a, tiempos, años, meses, siglos, etc., no representan necesariamente los lapsos de tiempo que conocemos dentro del calendario gregoriano por el cual nos regimos. Nosotros  estamos sujetos a tiempo y espacio, pero Dios, como vive en un eterno presente no está supeditado a esas figuras de épocas o períodos, por consiguiente, un día puede constituir un milenio para el Señor, o viceversa, de manera que aplicar el pensamiento apocalíptico de Juan en otros escritos o épocas, no resulta ni falso ni ilógico. Cerramos es paréntesis.

 

             Retomando el escrito de de Apocalipsis 20:3 donde dice que “después de los mil años debe ser desatado por UN POCO DE TIEMPO” es viable creer que ese POCO DE TIEMPO se refiere a los treinta y tres años que duró el ministerio del hombre Jesús sobre la tierra y durante el cual, el ministerio de Satanás tomaba vigencia nuevamente después del silencio desde Adán. Un día Jesús hablaba con sus discípulos y en espíritu vio venir a Satanás y les dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn. 14:30) En otra ocasión eneseñándoles sobre la venida del Espíritu Santo les dijo al final Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. (Jn. 16:8-11) Luego sería ejecutado en la Cruz de El Calvario.

 

             Dijimos anteriormente que después que Adán murió, el “ministerio” del diablo como tal, no se menciona en el Antiguo Testamento; ante ese hecho es razonable creer que los mil años de encierro que cumplió Satanás, se refieran a ese “tiempo” del cual no se supo nada mas de él, luego cuando fue suelto por un poco de tiempo, representa el momento de su re-aparición cuando por primera vez tentó a Jesús al comenzar su ministerio. Como dijimos en un párrafo anterior, Satanás como espíritu que era, necesitaba de un cuerpo de barro donde morar para hacer la obra para lo cual fue creado por Dios. En Edén se integró en Adán y pretendió hacer lo mismo con el hombre llamado Jesús de Nazaret. Cuando Jesús el hombre dio inicio a su ministerio, Satanás reanudó el suyo que había quedado inconcluso al hacer el trabajo en Adán para enemistar al hombre con Dios.

 

Para asimilar lo que vamos a ver más adelante debemos estudiar un poco lo que le fue revelado al apóstol Pablo sobre la naturaleza del hombre Jesús. A Pablo se le reveló que Jesús “fue enviado en semejanza de carne de pecado”  (Ro. 8:3). El escritor del tratado a los Hebreos, sin dudas conocedor de los escritos paulinos, escribe que Jesús fue “Tentado EN TODO según nuestra semejanza, y aclaramos que aunque Jesús tenía una carne llena de deseos engañosos heredados de Adán en el cuerpo de María, fue sin pecado” (Heb. 4:15). Con esto presente vamos a ver el principio de un ministerio victorioso y el ocaso de otro menos triunfante.

 

III. PRINCIPIO DE UN MINISTERIO VICTORIOSO

             De acuerdo a la ley, Jesús comenzó su ministerio con un ayuno de cuarenta días, similar al de Moisés, (Deut. 9:9) con la diferencia que Moisés no fue tentado por el diablo puesto que “había sido atado por mil años”, pero cuando el Hijo de Dios estaba el desierto, reaparece el diablo y origina una conversación interesante con él; el Dr. Lucas (4:1-8) relata que “Jesús tuvo hambre. Entonces el diablo, utilizando la misma táctica que esgrimió en Edén para que Eva tomara el fruto “apetecible” de manos de Adán, le dijo a Jesús: Si eres el hijo de Dios, lo que equivale al “con que Dios os ha dicho” de Génesis 3:1 que le dijo a Eva en Edén; di a estas piedras que se convierten en pan,  ¡a falta de manzana bueno es el pan, come para se te quite el hambre física y “caigas” como hice caer a Adán¡ Jesús le respondió: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de Dios” (Deuteronomio 8:3).

 

             Ahora vamos a ver algunas instancias gramaticales “curiosas” en estos registros. “Y le llevó el diablo a un alto monte, ante esta escritura vale la pena preguntarse: ¿Cómo haría el diablo para LLEVAR o SACAR  a Jesús del desierto y llevarlo a un monte alto?, ese diptongo; LE LLEVO, no tiene ninguna interpretación literal sino figurada. Sigue el relato: y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra, esto equivale a la “tentación” que la Serpiente ejerció sobre Eva cuando le dijo: “No moriréis sino que sabe Dios que el día que comáis de el, del árbol no permitido, serán abierto vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Ge. 3:4,5). Como podemos notar, el diablo buscaba el mismo fin pero con diferentes tácticas. Lucas sigue diciendo: Y le dijo el diablo: A ti te daré, no solamente toda esta potestad, sino también, la gloria de ellos; porque a mí me han sido entregada, y a quien quiero la doy; aunque el diablo era por naturaleza mentiroso, en este pasaje estaba diciendo “una verdad” ya que la creación que Dios había hecho “buena en gran manera(Ge. 1:31) se la había entregado a Adán para que la administrara y disfrutara de ella, pero este se  la “otorgó” al diablo, por eso él diablo del desierto como “propietario de la creación”,  se la ofreció a Jesús bajo una condición: Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos; las siguientes expresiones del propio Jesús son por demás intrigantes e interesante: Respondiendo Jesús, le dijo:  VETE DE MI, SATANÁS, observemos que no dijo VETE DE AQUÍ, por lo que dentro de un contexto correcto el triptongo VETE DE MI, significa algo que sale... desde…”  y no “algo.. que se va de…”, se puede creer sin temor a equivocaciones que como el hombre Jesús tuvo una “naturaleza para ser tentado en todo”, no es desatinado pensar que en aquella tentación del diablo, la naturaleza del hombre de Nazaret alcanzó su clímax para poder clamar: VETE DE MI SATANAS. Todo este relato como dijimos, era figurado porque fue desarrollado o llevado a cabo en la cuarta dimensión donde está lo intangible, lo esotérico, no fue algo “natural” ni tangible.

 

Una explicación Lógica.

 

             La tentación de Satanás a Jesús en el desierto tiene una resonancia en el libro de Apocalipsis. Veamos: Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo(Apc. 20:2,3) Esta es una profecía de doble referencia. Intencionalmente hemos puesto en colores rojo y azul algunas frases para concordancia con lo que hemos venido enseñando. Observemos la narración de lo que Lucas dices acerca del episodio tentativo del diablo a Jesús: Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo”  (Luc. 4:13) este “un poco de tiempo”, es el mismo señalado por Juan en Apocalipsis 20. Ese “poco de tiempo” fueron tres años y medio que duró el ministerio terrenal de Jesús. Recordemos que la tentación a Jesús fue cuando iba a comenzar su ministerio.

 

Cuando el diablo mató a Adán pagó con varios “mil años” de  prisión por su osadía, luego fue liberado por unos treinta y tres años para que “reactivara” su ministerio de muerte y que viniera a matar al ulterior Adán que no era “alma viviente”, sino un “espíritu vivificante” 1 Cor. 15:45), desafortunadamente para el diablo al matar el cuerpo natural del autor de la vida, estaba sellando su muerte y exterminación eterna.

 

IV. UNA MUERTE ANUNCIADA

             Para recibir esto que a continuación vamos a explicar hay que tener una mente abierta, ser amante de la verdad y estar libre de toda religiosidad: “De la misma manera que Luzbel-Serpiente poseyó, entró en a Adán para poder matarlo, de la misma manera tuvo que usar la mente del cuerpo terrenal del hombre Jesús de Nazaret para igualmente darle muerte y así poder cumplir con el ministerio de su imperio”.

 

Si recibimos que el diablo como ente espiritual no podía hacer nada sino estaba dentro de un cuerpo material, debemos llegar a la conclusión de que esa fue la misma regla ideada por Dios para que el diablo la empleara con Jesús el hombre, la gran diferencia entre los dos casos fue que como el diablo intentó, pero no pudo hacer caer en su trampa Jesús, tuvo la necesidad de juntar todas las fuerzas espirituales con las que contaba para poder darle muerte.

 

A lo mejor viene a la mente del que lee esta enseñanza que Jesús dijo en los días de su carne que “nadie me quita la vida, porque le dé la gana si yo no quiero, sino que yo de mí mismo la pongo, para que me la quite quien yo le permita, porque Tengo el poder para ponerla para que me la quiten, y tengo el poder para volverla a tomar aunque me la quiten(Jn. 1:18); Jesús NO dijo que alguien no lo podía matar, dijo que lo iban a matar porque El se iba a dejar,  o lo que es lo mismo: Se iba a ofrendar a sí mismo para que el diablo lo matara para luego, en su muerte poder destruirlo.

 

             De acuerdo a como lo señalan las copias de manuscritos más antiguas que rezan que cuando Jesús en la cruz encomendaba su espíritu al Padre, “gritando desesperadamente”  (Lc. 23:46), fue en ese preciso momento cuando Luzbel, Lucero de la mañana, Diablo, Satanás, Dragón o Serpiente Antigua, poseyó el cuerpo de Jesús congregando por más de cuatro horas todas las huestes espíritas de maldad de su corte maligna; observemos que el pasaje bíblico dice que “hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad” (Lc. 23:44,45); si entendemos que Dios es luz y habita en lo inaccesible, tenemos que llegar a la conclusión que tales manifestaciones ocurridas aquella tarde en el monte Calvario, no fueron producidas por Dios ya que él no estaba “molesto o disgustado” por lo que él mismo había determinado que sucediera.

 

Aquel espectáculo oscuro fue lo que Cristo después de resucitar le explicó al apóstol Pablo y que está registrado en la carta a los Colosenses 2:15,14 donde dice entre otras cosas que “despojando, quitando la autoridad, a los principados y a las potestades, los EXHIBIO PÚBLICAMENTE en el “show con efectos especiales” del Calvario, manifestado en oscuridad, temblor de tierra, sepulcros abiertos, cortinas rasgadas, utensilios del templo al descubierto, etc., TRIUNFANDO sobre ellos, venciéndolos juntamente con el diablo, en la cruz”; en ese mismo acto anuló el acta de los decretos, o sea la ley de Moisés, que había contra nosotros, que nos era contraria a la ley de la fe, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.

 

En el libro de los Salmos 22:12,16 reconocido por los teólogos como un salmo mesiánico ya que ahí se narra explícitamente todo lo que iba a ocurrir en el Calvario; se observa a Jesús identificando las potestades sobre las cuales triunfaría en la cruz: “Me han rodeado muchos toros; Fuerte toros de Basan me han cercado… porque perros me han rodeado. Me han cercado cuadrillas de malignos”. En el pensamiento hebreo los toros eran símbolo de maldad, idolatría, fuerza, este salmo hace la comparación especialmente en referencia a los toros de la región de Basan que estaba al oriente del Jordán donde se criaban unos toros de una fuerza destructora descomunal.

 

En el escrito atribuido a Marcos aparece un relato también interesante de las palabras que Jesús pronunció en los últimos momentos de su vida terrenal: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? (Mar. 15:34 versión antigua  de la Biblia Complutense), debemos preguntarnos: ¿Porqué Dios habría de dejar a su hijo en aquellos aciagos momentos? ¿Quién fue el que realmente abandonó al hombre Jesús durante aquel doloroso trance? ¿Qué pudo haber sucedido para aquel abandono? Como enseñamos anteriormente, la naturaleza adánica estaba presente en el cuerpo del hombre llamado Jesús por causa que un ente pecador como María, que fue el recipiente de barro que Dios utilizó para encarnarse en Jesús, dando  paso a la naturaleza humana de Dios en el  hombre de Nazaret que tenía un hábitat semejante al resto de la humanidad, pero sin pecado, por eso cuando él sintió la separación del ente que habitó en su espíritu por treinta y tres años, hizo la exclamación mencionada, en ese momento el hombre adánico reaccionó al sentirse desarraigado de aquella gloria que tuvo desde el principio.

 

Aquel abandono de la deidad plena era necesario porque como había sido un hombre quien vendió la creación de Dios a Satanás, de la misma manera era necesario que sin ventajismo, prelación o superioridad, otro hombre llamado el postrer Adán, recuperara “lo que se había perdido”, fue entonces cuando en aquel momento hubo un “intercambio” de espíritus”: El de Dios abandonaba y salía de Jesús para dar cabida al espíritu de Satanás quien hasta ese entonces tenía el imperio de la muerte, de esa manera se cumpliría el propósito eterno del Padre de matar al autor de la vida para justificar a muchos.

 

La razón de esta verdad es que el cuerpo natural de Jesús, tenía que ser completamente malo en esencia, para también poder ser adoptado, por eso fue que “Dios cargó en El, el pecado de todos nosotros” (Is. 53:6); la única gran diferencia es que nunca utilizó su cuerpo como instrumento del pecado, por ese motivo, Dios, que ya no estaba en él, tuvo que justificarlo, declararlo inocente y liberarlo de los cargos del pecado que le había imputado, razón por la cual, “permitió” que de acuerdo a su plan pre-establecido, Satanás lo matara en la cruz. Pablo clasifica ese episodio como “un misterio”: “E indiscutiblemente, algo que es irrefutable, innegable, que no tiene discusión, duda o incertidumbre, grande es el misterio de la piedad; Dios fue manifestado en la carne del hombre Jesús de la provincia de Nazaret, nacido en “el portal de las ovejas”, significado de la palabra Bethlen, Justificado en espíritu porque no se encontró pecado en él, Visto por los ángeles cuando predicó a los espíritus encarcelados, Predicado a los gentiles, observemos que no dice que El predicó a los gentiles, sino que se predicó de El a los gentiles, esta fue la tarea encomendada al apóstol Pablo, finalizael relato: Recibido arriba en gloria cuando ascendió a los cielos después de haber resucitado y destruido al diablo(1 Tim. 3:16; Heb. 2:14).

 

V. UNA MUERTE MISTERIOSA

       El misterio más resaltante de todos estos enseñados por Pablo, es el de que Dios mismo siendo espíritu, se metió en el cuerpo del hombre llamado Jesús, que se fue en semejanza de carne pecado, por cuya causa tuvo que abandonar para que este, como hombre, triunfara sobre Satanás. Dios se vio precisado a justificar al hombre Jesús ya que este nunca pecó, y porque ese fue el cuerpo que Dios le había preparado de antemano para realizar el sacrificio. “Por lo cual entrando, Jesús, en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; acá se refiere a los sacrificios y ofrendas según la ley de Moisés; mas me preparaste cuerpo a manera de cordero.(Heb. 10:5). Desde este momento el hombre llamado Jesús quedó como un personaje histórico que dividió la historia, Dios cumpliría su propósito para dar paso a su siguiente plan divino: Otorgar la herencia adquirida a los que creyeran ciertamente las verdades reveladas, y enseñadas por el apóstol de los gentiles, es decir, Pablo.

 

Para Dios la única manera aceptable para que Jesús destruyera al diablo en la cruz era que este, Jesús, se despojara totalmente de su investidura, hecho que sucedió en el madero donde plenamente se cumplió aquella manifestación que más tarde, Cristo el resucitado se lo reveló a Pablo en las siguientes palabras: “Haya, pues, en vosotros este sentir, acá no se habla de sentimiento del alma propiamente dicho, sino de posición, enfoque, prospectiva, que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en FORMA DE DIOS, no estimó el ser IGUAL A DIOS como cosa a que aferrarse, o de donde tomar ventaja, sino que se despojó, se desmanteló, se “anonadó”, (RV AV) a sí mismo, tomando FORMA DE SIERVO, hecho SEMEJANTE A LOS HOMBRES; y estando en la CONDICIÓN DE HOMBRE, en semejanza de carne de pecado, se humilló a sí mismo como hombre, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de oprobiosa cruz” (Fil. 2:7).

 

El pasaje anterior denota la doble naturaleza de Dios como espíritu y como hombre: Cien por ciento hombre y cien por ciento Dios. Después de aquel “intercambio de espíritus”, el diablo como tenía la misión de matar al autor de la vida espiritual, hizo lo que se le encomendó, sin embargo, pero  algo con lo que el nunca contó fue que su imperio de muerte iba a ser quitado para siempre, porque Jesús lo vencería al resucitar tres días después y como la muerte era la herramienta principal de Satanás, al serle arrebatada quedó sin poder, sin efecto, sin reino, aniquilado, destruido, arrasado, aplastado y exterminado de una vez y para siempre. Esta revelación la recibió el escritor del tratado a los Hebreos cuando reseñó: “Así que, por cuanto los hijos, espíritus hechos perfectos, inscritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, participaron de carne y sangre, él también, si estos “entes” participaron de carne y sangre, es porque no contaban con esa postura, sin embargo, Dios, participó de lo mismo: De carne y sangre en el cuerpo del hombre Jesús, porque como Dios como era espíritu, al igual que nosotros, tampoco tenía carne ni sangre, lo cual hizo, para DESTRUIR al que TENIA, ya no lo tiene,, el imperio de la muerte, esto es, AL DIABLO” (Heb. 2:14)

 

La declaración: “Mi Hijo eres tu, Yo te engendrado hoyde Hebreos 1:5 nos lleva a la conclusión de que el hombre Jesús fue engendrado por Dios cuando este lo adoptó y justificó en espíritu, fue en ese momento cuando el hombre llamado Jesús re-nació para con Dios porque él murió en los delitos y pecados de los “todos nosotros que nos descarriamos como ovejas” (Is. 53:6) aunque no habíamos nacido y ni habíamos hecho bien ni mal. De acuerdo a este verso de Hebreos 1:5,

 

Connaturalmente hablando, Jesús no siempre fue hijo de Dios ya que él era a la vez Dios mismo, pero una vez que fue abandonado por esa parte de su naturaleza divina, queda desprotegido, de allí su expresión pregunta desgarradora: “El-oi, El-oi, ¿Lama Sabactani?” (Mar. 15:34). Ante esto emerge una pregunta: ¿Acaso él no era Dios? ¿Por qué entonces esa expresión e inflexión y reclamo de abandono?, simplemente porque había sucedido el intercambio de espíritus del que hemos venido hablando. El Espíritu de Dios que estaba en Jesús hasta aquel momento, no podía compartir su naturaleza terrenal con el que “tenía el imperio, la potestad, señorío, atribución y mandato de Dios para matar al autor de la vida, en ese momento del “Porque me has abandonado, desamparado”, entró en Jesús el espíritu del único que tenía la autoridad para darle muerte. Recordemos la expresión de Jesús cuando dijo: Nadie me quita la vida, yo la doy para que me la quite, el  único que tiene la autoridad para quitármela es el Satanás por orden de mi Padre”,

 

 Aunque hasta el momento de su muerte, en su naturaleza se mantuvo como el “postrer Adán”, después de su resurrección se convirtió en “espíritu vivificante” (1 Cor. 15:45) lo que quedó demostrado cuando “después de la resurrección de él, se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (Mat.27: 52,52) provocado por el impacto de su resurrección y la destrucción del diablo que hasta aquel entonces, tenía el imperio de la muerte.

 

Otro asunto interesante de la MUERTE MISTERIOSA es: ¿Qué se hizo, o a dónde se fue Dios después que “abandonó” a su “media naranja” en aquellos funestos y azarosos momentos? De acuerdo a lo que enseña Hebreos 9:24  dice que “Cristo, después de resucitar, entró al cielo mismo para presentarse por nosotros a Dios”, este hecho sugiere la verdad de que la otra parte de la plenitud que a la vez era el mismo Cristo, se “transportó” a su lugar, al tercer cielo, para aguardar tres días después de la oblación, sufragio u ofrenda presentada en sí mismo con su propia sangre, ya no por sacrificio de animales sino por su propio cuerpo en calidad de cordero perfecto, sin defectos, sin machas, sin contaminación, tal como EL nos ve a nosotros ahora, a través de la sangre de Jesús derramada la tarde de El Calvario.

 

 VI. CONCLUSION

Para concluir esta enseñanza resumimos que de la misma manera que el diablo tomó posesión del cuerpo terrenal de Adán para matarlo, de la misma manera poseyó el del hombre llamado Jesús en la cruz del Calvario con el mismo propósito, y aunque el diablo lo mató, lo hizo porque Jesús se lo permitió pues tenía esa potestad como también la tenía para volver a vivir.

 

También podemos agregar que al igual que el diablo se amalgamó en Adán para que el pecado fuera constituido en la raza humana post-Edén, igualmente se fusionó en el hombre llamado Jesús quien al vencer a la muerte, destruiría al diablo y su ministerio de demonios, para constituir justos y sin pecados a la generación post-Calvario, a todos los que estaban inscritos en el libro de la vida desde el principio de los siglos. La única forma que Cristo podía aniquilar al diablo y a sus huestes, era que este se hubiera manifestado internamente en él cuerpo de Jesús ya que Satanás era un espíritu y necesitaba un cuerpo físico donde posar para llevar a cabo su misión.

 

Esperamos que los ojos de su entendimiento hayan sido alumbrados para recibir estas verdades que si bien es cierto no constituyen doctrinas de salvación, si lo son para entender mejor el gran amor con el cual nos amó Dios en Cristo cuando por treinta y tres años, arriesgó su trono al venir a morar en un cuerpo lleno de deseos engañosos que tenía la posibilidad de pecar, pero que no lo hizo, por lo que se ganó el derecho de convertirse en el único salvador y consejero “que puede compadecerse de nuestras debilidades porque fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb.4:15) Si no estamos contentos, felices y en paz con esta actuación de nuestro buen Dios y Salvador Jesucristo a favor nuestro, no sé entonces que escribir.

 

¡Sigan siendo bendecidos con toda bendición espiritual y natural, lo cual también fue un “producto” obtenido por Jesús, la tarde del Calvario!

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